Críticas


JÜRGEN ESSL, GRAN LECTOR E IMPROVISADOR

GpXIlKbWZ6n188kb

Organo en concierto

G.García-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

Auditorio, Festival Internacional Bach y Sociedad Filarmónica de LPGC han suscrito una nueva convocatoria del veterano ciclo “Organo en concierto”, con  el alemán  Jürgen Essl a los teclados. En J.S.Bach como presencia básica del programa, ganó el intérprete la plena satisfaccion del público, ya numeroso para bien de todos. Con la Tocata, Adagio y Fuga en do, BWV 564 fue muy notable la técnica de pedalero en los graves de la primera pieza y en la cuarta voz de la fuga, así como, en medio de ambas,  la melodìa ensimismada y tierna del adagio. La Sonata BWV 529, quinta de las seis del catálogo, fue un alarde de virtuosismo en todos los teclados, por el rigor y la claridad de ejecución del riquísimo tejido de contrapunto de los tres movimientos, registrados al  modo académico y sin caprichos colorísiticos. Finalmente, en la grandiosa y popular Tocata y fuga en re menor BWV 565 brilló el esplendor de la muy compleja fantasía del conjunto, impecablemente abordado por el intérprete con impresionante espectacularidad.

De Mendelssohn, autor de otras seis sonatas para órgano, escuchamos la quinta en re Op.65 num.5 (1844) en una lectura perfecta de su gusto a la vez romántico y barroquizante. Magnìfica la melodía, ténuemente acompañada en los pedales,  del andante con moto, y enorme la suntuosa estructura formal del allegro maestoso.

De Olivier Messiaen, uno de los faros del siglo XX, la rarificación armónica de su fantasía espiritualista en el sexto y penúltimo movimiento del cuaderno Los cuerpos gloriosos de 1939, verdadera lección de estilo, con una registración idónea.

Correspondió Essl a las ovaciones con su propia Improvisación sobre el nombre de Bach, curiosa disección puntillista de un motivo de cuatro notas (en notación alemana) que ha inspirando a muchos compositores desde el siglo XVIII hasta el presente.

Concierto

Jürgen Essl, órgano.

Programa

J.S.Bach, Mendessohn, Messiaen y Essl

Día y lugar

9 de abril de 2017, Auditorio Alfredo Kraus de Las Pamas GC


JAVIER PERIANES, DIFERENTE Y CREADOR

recorte-perianes

G.García-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

Se llenó el Teatro para escuchar a uno los grandes intérpretes españoles en el pianismo internacional del siglo XXI. Organizado en dos bloques, Viena y Granada, su programa catalizó la atención oyente por la brillantez, el encanto y, sobre todo, la musicalidad de unas versiones inconformistas. La inagotable novedad de la obra de arte se sustancia en propuestas como las suyas, tan leales a la partitura como rompedoras en la indagación semántica de aquello que se oculta en la grafía -siempre limitada- y en las fórmulas de fraseo. De ahí un Schubert personal y valiente en el contraste dinámico, desmaterializado en la intimidad del cantabile legato, grácil y elegante en la rítmica pero heredero de Beethoven por la coherente densidad de los desarrollos.

Un Schubert, el de la Sonata en la, D664 (póstuma y décima de la serie) que Perianes articula en el poder y la seducción, la solidez estructural y el vuelo poético. O el de las Tres piezas D946, también póstumas, escritas en 1828, año de su temprana muerte, con la intensidad y la audacia de un legado testamentario. Sorprendente la primera por la premonitoria pulsación de la disonancia, que se dulcifica en el pianísimo del motivo central; extraordinario el juego de tensiones en la lìrica de la segunda; y contundente la tercera en su brevedad. Referencias memorables.

En el bloque Granada fue admirable la simbiosis Falla-Debussy, con el tombeau dedicado por el español al francés y las tres pìezas españoles del segundo. Las evanescencias de La soirée dans Grenade, el poder de los graves en La puerta del vino y la evocaciòn del piano-guitarra en La serenade interrompue describieron una identidad mucho más sustacial que las aparentes diferencias de estilo. Ese piano trascedente triunfa en la magistral lectura del Albaicín, premonitoria de la Iberia completa que algun día nos dará Perianes. La suite para piano de El amor brujo de Falla fue el glorioso y también transfigurado colofón del recital, con el bis de una bellìsima, tierna, introspectiva Mazurca de Chopin.

Concierto

Javier Perianes, piano, para la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de GC

Programa

“Viena” con Schubert y “Granada” con Albéniz, Falla y Debussy

Día y lugar

24 de marzo de 2017, Teatro Pérez Galdós


NOTAS AL PROGRAMA:

Schubert.

Nada le gustaba más que las reuniones donde se charlaba o bailaba, en donde se hacían charadas y juegos de sociedad. Y las animaba tan bien, que esas reuniones fueron bautizadas con el nombre de schubertiadas. Pero también estaba inundado por una secreta desesperación y a esta parte de sombra, la parte trágica de su existencia, es a la que él mismo dio expresión en su obra.

Está sonata fue compuesta en Steyr, el verano de 1819, y dedicada a Josefina von Koller, hija del propietario de la finca donde se alojó el compositor.

Probablemente sea esta la más encantadora sonata de juventud, tan llena de lirismo y, se diría, de una felicidad enternecedora. Eso sí, sin olvidar el aguijón de la melancolía. El Allegro moderado descansa sobre dos temas, el primero en el tono de un lied, el segundo sobre un ritmo insistente. Amplios desarrollos y disfrute de las melodías al gusto de su creador con un final rico y rítmico. Un Andante armónico y precioso que desarrolla diferentes estrofas y un Allegro, en forma sonata, con una danza rápida, hacen de esta obra una pieza encantadora.

De las últimas páginas al piano que Schubert nos legó, están éstas tres piezas compuestas en 1828 que vinieron a publicarse en 1868. Son muy interesantes por su cercanía a los Impromptus. La de centro nos canta all’ italiana, una cavatina veneciana con dos tríos. La primera, pieza alla francese como muestra su sección central, es una romanza al estilo de Kreutzer o Rode. La tercera, con una coda ruidosa, es una pieza all’angarese.

Esa fascinación ingenua ante la belleza del paraíso recuperado, este gozo inocente en una luminosidad irreal, esta suave sensualidad, son el equivalente a ciertas melodías de Schubert tan dulces que hasta un niño podría haberlas inventado, tan exquisitas en su aparente simplicidad y tan definitivas que no se podría cambiar un solo ritmo, una sola nota.

PARÍS Y ESPAÑA: DEBUSSY, ALBENIZ Y FALLA.

El intercambio cultural entre la música española y la francesa, alcanzó su plena madurez en la época de Debussy y Ravel. Por una parte, el ‘’españolismo‘’ es un componente más del impresionismo más evocador (Soirée dans Grenade) o del colorido más encendido y del ritmo (La Puerta del Vino). En cualquier caso, la lección de España es más profunda que una simple vibración de atmósfera orientalizante: es una lección de libertad improvisadora, de inspiración hecha de imprevistos ardores o de languideces. Por otra parte, la música española, se acerca con mayor decisión a las experiencias europeas. Tanto en Albéniz como en Falla, el conocimiento de Debussy es decisivo para la adquisición de nuevos modos de escritura, sobre todo pianísticos en Albéniz y orquestales en el caso de Falla.

Debussy es la máxima afirmación del esprit francés, una indefinible combinación de elegancia, imaginación y preciosismo sonoro. Calificandolo de impresionista, cuando era más bien simbolista, no sólo se le unía por analogía a los pintores franceses, sino que se quería exaltar en él el flou (difuminado) y la capacidad de traducir en sonidos cada una de las impresiones sensitivas de manera inmediata, simple y espontánea.

Estampes (Le Soirée dans Grenade) y Preludio (La Puerta del Vino y Interrompue), están entre las cimas de la literatura pianística desde el punto de vista de su inaudita riqueza de imágenes tímbricas e instrumentales. Las tres piezas de esta velada manifiestan claramente su ‘’españolismo‘’por las formas visionarias y transfiguradas a través del cante jondo y de la omnipresente guitarra.

Iberia es sin duda la obra más conocida de Albéniz. Doce composiciones reunidas en cuatro cuadernos. Son cuadros musicales llenos de vida, en los que ritmos de danzas, aires de copla y bullicio popular se expresan de manera peculiar El Albaicín es un claro ejemplo de ello.

Dos años después de la muerte de Debussy, Henri Prunieres, un musicólogo y fundador/editor de La Revue Musicale encargó a Falla y a otros compositores obras para homenajear al difunto. Falla creará una pequeña pieza para guitarra, compuesta en Granada y estrenada en la casa del poeta Federico García Lorca.

Se supone que es debería haber sido una elegía, pero Falla elige el ritmo de habanera que tanto gustaba al francés. Es la única obra de Falla compuesta para guitarra y transcrita por el músico al piano.

Falla realizó diferentes versiones de El Amor Brujo. Una de ellas, fue la versión pianística como suite, dejando sólo un número cantado (Canción del Fuego Fatuo) que, evidentemente, no se interpretará esta noche. Lo popular, el empleo de melodías ancestrales gitanas, la garra de lo mágico y lo ditirámbico está presente por toda la obra. Colofón ideal para esta velada.

Sebastián León-García Hernández.

 


Organo en concierto

LOTHAR SIEMENS EN EL PROGRAMA DE MAR TEJADAS

G.García-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

Una interesante incursión en dos siglos de música organística, del XVI al XVIII, ha sido el programa de Mar Tejadas en el prestigioso ciclo del Auditorio, mucho más concurrido desde que tiene  a la Sociedad Fiarmónica de LPGC como principal colaboradora. Bien registrados para subrayar sus diferencias,  abrieron sesión Quatro favordones de Antonio de Cabezón, figura máxima del repertorio para teclas del cinquecento hispánico.Ya en el XVII, la anónima Canción para la corneta en eco dio testimonio de uno de los artificios frecuentados en la época, con curiosas respuestas Al tema de la voz cantante que separa su discurso en párrafos de variación sobre el ténue y distante sonido del grave. La muy bella melodìa del Tiento de falsas de segundo tono, de Pablo Bruna, dió paso a la evolución histórica de los recursos expresivos.

Con la transcripción de Lothar Siemens de una Gaitilla de mano izquierda de Sebastián Durón, armada sobre tres voces en canon, admiramos de nuevo la luminosa vivacidad del gran creador del Barroco español. La Batalla de 6º tono de José Ximenez, tan característica en el uso de los ritmos y registros triunfales, precedió la entrada en el XVIII con dos autores básicos. Del primero, François Couperin, una Misa de gloria a la manera conventual, muy rica en las variables expresivas de sus ocho partes. Y de J.S.Bach, finalmente, el más bello de los Corales de Leipzig, Bwv 659, prodigioso adagio imploratorio; y el denso y magistral  Preludio pro organo pleno Bwv 544. Docta lección de estilos en todo el recital.

Calurosamente aplaudida, la organista dio como bis un alegre y transparente Coral de Lothar Siemens.

Concierto

Pro Organo Pleno, de Mar Tejadas

Programa

Obras de Cabezón, Bruna, S.Durón, Ximénez, F.Couperin, J.S.Bach y Lothar Siemens

Día y lugar

12 de marzo de 2017, Auditorio Alfredo Kraus

En memoria de Lothar Siemens


CONCIERTO TRIUNFAL DE PIOTR BECZALA Y HELMUT DEUTSCH

recorte-beczala

G.Garcìa-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

El director de la Fundación Auditorio Teatro y el presidente de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de GC dedicaron a la memoria de Lothar Siemens el concierto que iba a empezar. Todos guardamos en pie un minuto de silencio. Nada más justo ni más oportuno. Autor de preciosos cuadernos de canciones, Lothar hubiera sido feliz con el recital del gran tenor polaco Piotr Beczala, estrella de la ópera en todo el mundo, y de Helmut Deutsch, sin duda el más grande pianista de cámara del presente. Fue un regalo inesperado.

Beczala está en el momento glorioso de su bella, sana, extensa y poderosa voz de tenor lírico con densidades spinto en los registros grave y medio, admirable pureza en el agudo y sobreagudo, cantabilidad y legato idóneos. Su lectura del mejor ciclo de Schumann, los dieciséis momentos fascinantes del Amor de poeta op.48, es antológica. Perfecta la vocalización del alemán, diverso el carácter (exaltado, intimista, soñador, melancólico, confidencial o heróico) de las melodías, muy ricas las veladuras vocales, el canto a mezza, la coloración ideal en toda la tesitura: brevemente, una lección de estilo poco frecuente entre figuras de la ópera. En el piano, el correlato de una musicalidad profunda, emocionante.

El canon de Schumann presidió lo que vino a continuación, tan diferente en el canto pleno y abierto, exigente de gran fiato. Entrando en repertorios aquí infrecuentes -por desgracia- abordó Beczala en su lengua natal siete canciones de Karlowicz extravertidas y brillantes, pequeñas joyas de un melodismo que lo exige todo del cantante y concluye con una larguìsima nota aguda en fil di voce, pianísimo sin falsete. Con las siete Canciones gitanas op.55 de Dvorak, en checo, hizo el tenor otra versión inmejorable en torno al eje de la cuarta, la celebérrima De mi abuela, impregnada de evocaciones y ternura. Y de Rachmaninov, en ruso, cuatro piezas de su repertorio de gran melodista. Nada que envidiar a las interpretaciones referenciales de Obratsova, Hworostovski o Borodina. En particular, la efusión vocal de las más famosas, la Op.4 num.4 (No me cantes, hermosa doncella) y la op.14 num.11 (Aguas de primavera).

Esta voz solar, dominadora de todo el iris,  y este piano adherido a ella en dúo de gigantes, fueron braveados en las cuatro partes del programa. Generosos con el entusiasmo del público, dieron tres bises memorables: una napolitana (La aurora di pianto…), el aria de Werther (Pourquoi me reveiller?) impresionante, y otra página inédita. En suma, el mayor triunfo en lo que va de temporada.

Concierto

Piotr Beczala, tenor, y Helmut Deutsch al piano, para la Fundación Auditorio Teatro y la Sociedad Filarmónica

Obras

Lieder y canciones de Schumann, Mieczyslaw Karlowicz, Dvorak y Rachmaninov.

Día y lugar

3 de marzo de 2017, Teatro Pérez Galdós


RIGOR Y FANTASIA DE LOS HERMANOS CURBELO

recorte-de-fotos-2017

G.Garcìa-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

Oliver y José María Curbelo tienen un rasgo diferencial en la brillante eclosión de pianistas canarios del siglo XXI: el de producirse indistintamente como solistas y en repertorio a cuatro manos o  dos pianos, tan rico en composiciones ad hoc. Su programa para la Sociedad Filarmónica ha sumado obras nacidas para dúo y la traslación de piezas de Abéniz de uno a dos instrumentos, con el incuestionable respeto que garatizan sus autores, nada menos que Granados, Marshall y Larrocha. En estas Triana, Navarra y Lavapiés no falsean la genial escritura albeniziana añadiendo materiales al texto original, sino que despliegan con claridad y holgura lo mucho que Albéniz dejó implìcito, o sugerido, por imposibilidad de ejecución con dos manos. Ritmos, colores, voces medias, armonías sorprendentes y carácter: todo sonó magníficamete en la versiòn de los Curbelo.

Las Variaciones San Antonio, como también se conoce la op.56b de Brahms, concebida inicialmente para dos pianos, recibieron un trato sereno,  sosegado y extraordinariamente fiel al texto, cuyas estructuras clasicistas apoyan un lenguaje subjetivo y lleno de novedad. Los pianistas enfocaron  su lectura con sobriedad y equilibrio que pedían en algunos momentos un gramo más de contraste y fantasía. Pero el concepto personal es no solo válido sino que testimonia un compromiso de rigor con la escritura.

La Segunda Suite para dos pianos op.17 de Rachmaninov fue el campo de prueba de la imaginacion de los dos pianistas, admirabemente compenetrados en las luces y los escollos de una escritura virtuosa y brillante, superpoblada de efectos y de notas que se suceden sin pausas, casi sin respiración, en el límite de lo saturado. De esta luminosa colección de danzas y melodias hicieron un festival de pianismo romántico. Las ovaciones del público ganaron el bis de una animada Brasileira de Darius Miñhaud.

Concierto

Hermanos Curbelo a dos pianos, para la Sociedad Filarmónica de las Palmas

Programa

Obras de García Abril, Albéniz, Brahms y Rachmaninov

Dia y lugar

27 de febrero de 2017, Teatro Perez Galdós


NOTAS AL PROGRAMA:

Isaac Albéniz y Antón García Abril 

El compositor aragonés Antón García Abril conoce muy bien la naturaleza y los recursos del piano, para el que ha escrito páginas y colecciones luminosas, originales y llenas de ingenio. Los intérpretes de este programa han elegido dos de ellas, para dos pianos, Homenaje a Copérnico y Madrid, que serán expresión de equilibrio y pulcritud en las exigencias del instrumento desdoblado.

De Isaac Albéniz, dos páginas de la genial Suite Iberia y la Navarra que habría de integrarse en un nuevo cuaderno, no concluido, se escuchará hoy una realización diferente y, por ello, del mayor interés. Triana del segundo cuaderno de la suite, y Lavapiés del tercero, para un solo piano en el original, distribuyen ahora su perfección formal y su virtuosismo en sendas escrituras para dos pianos respectivamente realizadas por otro gran creador, Enrique Granados, y por la inolvidable pianista Alicia de Larrocha, heredera de Granados a través de su discípulo Frank Marshall, a su vez transcriptor de Navarra. De los tres adaptadores nace una dimensión, casi desconocida, de los códigos formales y artísticos de la mejor música para piano escrita en España.   

Brahms.

Variaciones sobre un tema de Haydn Op.56b 

El arte de la variación progresiva ocupó en muchas ocasiones la imaginación de Brahms. Sobre un tema propio u otros de Haendel, Schumann, Paganini y Haydn, para uno o dos pianos, desarrolla la compleja técnica de transformación melódica, armónica y estructural que va descubriendo las posibilidades latentes en el motivo original. La ideación generativa progresa en libertad, sin atenerse a la presencia reconocible de aquel motivo, que, sin embargo, vibra en el interior de todas. Las concluidas en 1873 sobre un tema de Haydn -que no era de Haydn, según investigación posterior- nacen de un viejo coro de peregrinos sobre las tentaciones de San Antonio, reflejadas en el carácter, no en cuadros descriptivos, de las ocho formas de variación.  La obra nació para dos pianos y fue orquestada a renglón seguido con una riqueza de timbre y color que la consagró como primer logro pleno de su lenguaje sinfónico. Tenía 40 años. En ambas plantillas es su tanda variada más popular, aunque la técnica derivativa llegaría al cenit con el grandioso final de la Cuarta sinfonía, treinta variaciones sobre una passacaglia de ocho notas de J.S.Bach, escrita 12 años después.

El original pianístico, de gran movilidad en los tempi, la dinámica y la atmósfera sensible, oscila entre los aires de danza y la poética del lied con riqueza armónica que solo un par de veces recurre al cambio modal o tonal, así como una fantasía que, ateniéndose en apariencia a modelos clasicistas, emite en clave de subjetividad romántica. El bajo del andante final sostiene obstinado un monumento contrapuntístico. “Es el bajo lo que cuenta para mí”, escribió Brahms. “Es sagrado, la tierra firme sobre la que construyo mis relatos. Lo que hago con la melodía no es más que bagatela”. Afirmación obviamente desmentida por la belleza melódica de toda su obra. Pero así pensaba el propio Schopenhauer, para quien el bajo musical expresa la fuerza telúrica de la tierra y el fundamento de la vida.

Rachmaninov.

Suite para dos pianos Nº 2 Op.17

Luchando contra la depresión causada por el fracaso de la Primera Sinfonía, que le mantuvo en dique seco durante tres años, Rachmaninov escribió a partir de diciembre del 1900 esta segunda Suite, el segundo Concierto para piano y orquesta (op.18) y la Sonata para violonchelo y piano (op.19). Tres piezas excelentes y, en el caso del Concierto, la más amada por los públicos. Original para dos pianos, la Suite, muy superior a su predecesora, le satisfizo hasta el punto de querer orquestarla, aunque no llegó a hacerlo. Un tratamiento hipnótico le había salvado del abismo, permitiéndole volver a la composición lleno de ideas y recursos. La obra de este programa transforma en estructura lo que había sido decoración en la anterior y despliega técnica y armónicamente lo que habría de estabilizarse como fundamento de su manera. Comienza con una marcha poderosa y dominadora, compensada después por el canto lírico, y alterna estos movimientos con las danzas del segundo y el cuarto. Lo más interesante es la interacción de los dos pianos, el diálogo de asociaciones y contraposiciones que actúa sobre densidades, texturas e intercambios de gran brillantez y virtuosismo. La seguridad del trazo, asi como la energía y el optimismo que dimanan del dúo, son inmediatamente contagiosos. Se manifiesta el rescate de la confianza del compositor en sí mismo y la seguridad con que lleva al sonido un sólido sentido de la forma, muy por encima de la seducción ornamental y firmemente arraigado en la constancia de los motivos rítmicos que sostienen la expansividad de los melódicos. Parecen plantillas de acompañamiento, pero levantan el vuelo en la alternancia de los dos teclados, que les da vitalidad y fantasía. La Marcha es contundente, el Vals discurre vertiginoso, la Romanza vuela noblemente sin sombra de melancolía y la Tarantela final afirma su dinamismo en la espontaneidad del acento popular. Son, en definitiva, cuatro momentos de placentera fiesta.

G.García-Alcalde


Ciclo Organo en concierto

SIMON JOHNSON, DE SAN PABLO A LAS CANTERAS

G.García-Alcalde (PERIÓDICO LA PROVINCIA)

Programa importante y extraordinario intérprete para abrir un nuevo curso del ya veterano ciclo en el Auditorio. Buena entrada relativa, con probable mayoría de turistas o residentes británicos, para escuchar al joven organista de la londinense catedral de San Pablo. Comenzó Johnson con J.S.Bach y el quizás más popular de sus preludios y fugas, el BWV 543 en la menor, ejecutado con técnica “manualiter et pedaliter” de primera calidad y absoluta maestría en la digitación de las 4 voces. Como contraste, uno de los más tiernos y sencillos entre los 45 preludios corales que integran su “Pequeño libro para órgano”, seguido por otra pieza (la número 87) del Orgelbüchlein del propio intérprete, filigrana de agua en torno al coral.

Siguió en el repertorio inglés con un gran maestro del XVI/XVII, William Byrd, una fantasía barroca preciosamente ornamentada. Con el casi contemporáneo Herbert Howells (fallecido en 1983) entró en el territorio del órgano sinfónico y la registración opulenta de una pieza, El testamento de Master Tallis, que rinde tributo al genial polifonista del siglo XVI mediante un compromiso de  sobriedad y grandeza, rematado en cadencia pianísimo. Del dublinés Charles Villiers Stanford (siglos XIX/XX) una Fantasía y Toccata que reelabora en el virtuosismo tardoromántico los rigores de las formas renacentistas y barrocas.

Del australiano George Thalben-Ball (siglo XX) la pequeña y magnífica Elegía en si bemol, conformada en la tonalidad, que es para muchos lo mejor de su catálogo. Y, finalmente, del alemán Julius Reubke, la Introducción y fuga de la famosa Sonata en do menor, del Salmo 94, también su pieza más celebrada por la espectacularidad y los divertimenti que glosan el rico contrapunto final. Magnífico concierto de un enorme organista, aplaudido con entusiasmo en espera de una propina que no quiso dar.

Concierto

Simon Johnson en el ciclo de órgano del Auditorio y la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de GC

Repertorio

J.S,.Bach, Johnson, Byrd, Howells, Stanford, Thalben-Ball y Reubke

Día y lugar

26 de febrero de 2017, Auditorio Alfredo Kraus