EL COMPLEJO MUNDO DE LA PERCUSIÓN TEMPERADA

Interesante programa de percusión el ofrecido por Francisco Navarro, timbalero solista de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Siempre a solo, con colaboradores en dos obras, ejecutó una selección de autores y obra de los siglos XX y XXI, decisivo el primero en el desarrollo del género por el éxito internacional de los pioneros y ya legendarios Percusionistas de Estrasburgo, presencia obligada desde los años cincuenta en los festivales de música contemporánea de su ciudad. Darmstad, Donaueschingen y otros puntos de encuentro de la entonces vanguardia europea.

Abrió sesión una pieza de cangelosi, Wicca, con set-up reducido de membranas y superficies metálicas. Distintas baquetas, escobillas y rozamientos manuales combinan la tímbrica, con ritmos fijos o abiertos en dinámica predominantemente fortísimo. La idea se configura como un ritual religioso.

No podía faltar la marimba de la gran compositora Keiko Abe, representada por dos obras. Dobles baquetas en cada mano para tañer el instrumento temperado con alternativas de ataques dulces o agresivas, diseñan en la primera, Variaciones sobre una canción infantil japonesa, episodios muy contrastados entre la evanescencia lírica y el efectismo lúdico. En la segunda, Marimba d’amore, predomina la imagen poética en delicados trémolos y apuntes de melodía armónica sobre los acordes de cuatro notas. Los motivos dramáticos intercalados completan un juego de sonoridades de gran belleza.

El Piazzonore de Gerassimez, para vibráfono y piano (Ana Marrero Acosta) es una sustanciosa lectura del Libertango de Piazzola, alternativamente melosa o dramática, perfecta en el ajuste rítmico de los dos instrumentos, y en el carácter narrativo, con final virtuoso en Vibráfono, De otro grandísimo compositor, el greco francés Iannis Xenakis, Rebonds B, un ostinato a solo de gran volumen, magníficamente proyectado desde otro pequeño set-up.

Finalmente, la Marimba espiritual de MIkki, dedicada a Keiko Abe, fue el despliegue espectacular de los medios técnicos y la expresividad de Navarro, en este caso alternado con otros tres percusionistas en placas metálicas agudas (David Hernández, Hepsiba Bernal y un tercero cuyo nombre no retengo). Pese a lo inhabitual del repertorio y el instrumentario, el público filarmónico, esta vez en el Paraninfo de la Universidad, disfrutó del programa y lo premió con entusiasmo.

G. García Alcalde / LA PROVINCIA / 14/4/2018

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