CLEMENTE RESCATA DEL OLVIDO A ASCOT

Sin duda tiene significación histórica el concierto de Ignacio Clemente Estupiñán, pianista teldense y doctor en Historia y Ciencias de la Música, ofrecido por la Sociedad Filarmónica de Las Palmas. Nada menos que doce partituras inéditas de la compositora Rosa García Ascot sonaron en primera audición absoluta, todas ellas rescatadas, entre otras muchas, de la dispersión y el olvido gracias a la exhaustiva búsqueda del interprete para su tesis doctoral. García Ascot, única discípula directa de Manuel de Falla, también fue la única mujer del Grupo de los Ocho -o Generación de la República- que hubo de exiliarse tras la guerra española. Ella era, hasta el trabajo de Clemente, la menos conocida.

Este concierto abrió el Ciclo Compositores españoles en el exilio, que la Filarmónica se propone desarrollar, Su Presidente, Pedro Schlueter, leyó, alternando con las partes musicales, un texto de Clemente muy valioso como resumen informativo, ilustrado en pantalla con numerosas imágenes de la tesis, a su vez espléndidamente publicada por la firma canaria ediciones Idea que la puso a disposición de los asistentes anticipando la presentación pública del volumen. Hoy podemos decir que el rescate biográfico y artístico de la compositora la sitúa en pie de igualdad con otros exiliados del Grupo, tan conocidos como los hermanos Halffter (Rodolfo y Ernesto), Julián Bautista, Barcarisse, Pittaluga y Remacha. De aquí el valor histórico de la doble aportación de Ignacio Clemente.

La obra pianística de Rosa García Ascot, generalmente volcada en composiciones breves, participa de la reacción antirromántica de la llamada generación de Maestros (Falla entre ellos) que propone una actualización de las escuelas clavecinísticas del siglo XVIII (Scarlatti y Antonio Solr, básicamente) y la estilización de las expresiones populares. Son formas escuetas, transparentes, de gran elegancia y refinado estilo, que, siempre dentro de la tonalidad, recuerdan en sus ritmos, trinos, grupetos y apoyaturas la pulsación cristalina del cémbalo. La compositora falleció en 2002 a los cien años de vida. En su transcurso evolucionó poco armónicamente, Adensando las sonoridades y jugando con las disonancias sin salir del sistema tonal. La línea divisoria, muy acentuada, es la del exilio.

Ignacio Clemente fue modélico en la claridad pulsátil y el rigor del estilo, sumando a las piezas de García Ascot una Sonata de Scarlatti y dos páginas de Falla que sugieren los puntos de partida y llegada de la compositora. Una velada enteramente satisfactoria, a excepción de la acústica del Teatro Cicca. Absolutamente horrible para la música. Hasta el piano necesitó amplificación…

G. García Alcalde / LA PROVINCIA / 7/4/2018

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