DE LA SOCIEDAD FILARMÓNICA

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Todos tenemos referencias en nuestra vida, la edad hace que aunque consideremos el futuro a desvelar también miremos más, cada vez más, nuestro pasado, que siempre puede servir de ejemplo y de acumulación positiva de experiencias. En mi pequeña historia la Sociedad Filarmónica, familiarmente “ la Filarmónica”, ha supuesto una sucesión de páginas relevantes, algunas de ellas de importancia por el grado de participación activa en la responsabilidad que me tocó asumir. Ha quedado bien escrita la historia de nuestra Sociedad, pero cada uno tiene pequeños detalles y recuerdos que quizás merezcan la pena trasladar a los demás. Sobre todo, si consideramos que somos una buena familia, con su pasado, su presente y su futuro, que merecen haciendo justicia, potenciar, y que quizás contribuyan a mejorar o a afrontar con mejores perspectivas lo que nos quede por vivir y disfrutar. Heredé de mi tía-madrina, que no se perdía un concierto de la Filarmónica, un álbum de autógrafos que arranca nada más ni nada menos que con “Arthur Rubinstein”, 19.6.1916”(sic). No soy muy dado a coleccionar firmas ni fotografías en plan sistemático, pero cuando repaso papeles viejos, testimonios privados o de prensa, y el álbum citado, compruebo la importante presencia de mi “Filarmónica” en mi vida: en ella hice amigos, aprendí, me entusiasmé con nuevos proyectos e ilusiones, luché y creo que el balance es positivo. El referido álbum viene otra vez a colación porque a partir de la fecha señalada es abrumadora la importancia de las firmas que allí se contienen. La galería de pianistas que nos visitaron y firmaron, además muchos de ellos repetían, pues eran como amigos, es impresionante: Geza Anda, Julius Katchen, Witold Malcuzynsky, Friederich Gulda, Nikita Magaloff, Louis Kentner, Alexis Weissemberg, y los españoles José Cubiles, Alicia Larrocha, Joaquín Achúcarro, Rafael Orozco, entre muchas firmas legibles, revelan-añadidos a cellistas como Cassadó, Maurice Gendron, o violinistas como Ida Hendel y cantantes como Ofelia Nieto, Lauri Volpi, Victoria de los Ángeles, Elizabeth Schwarzkopf, lo bien que lo pasábamos en los conciertos de nuestra Sociedad y justifica que nuestro público sea tradicionalmente reconocido como experto y exigente. La defección de nuestra casi profesional orquesta nos obligó a otra política de espectáculos, sumando más grupos y orquestas de cámara, conjuntos de todo tipo, nuevos géneros, lo que se llevó a momentos de gloria y auge, gran número de socios, que son el origen y fermento de nuestra vida actual y del futuro, que aunque con nuevas dificultades, deseo sea aún mejor.

Juan Cambreleng Roca.
Ene/Mar 2012